Marina Bezrukova camina al borde de un edificio de gran altura mientras le platica a la cámara; el resultado es un sensual desfile en la frontera que separa la vida de la muerte (o el vórtice del control mental).
Una persona que sabe lo que es la soledad en lo momentos de mayor compañía, que le gusta la música, el cine y las series de TV, que esta enamorado de la vida, pero tiene claro que es una carrera que nunca ganara.